El pasado 20 de Enero del 2009 quedará marcado en la historia como el día en que Barack Hussein Obama se alzó como presidente de los Estados Unidos con la difícil misión de volver a encaminar al mundo por la senda correcta e intentar sacarnos de una crisis financiera sin fondo, además de ser el primer presidente negro.
Puedo entender toda la histeria colectiva del pueblo estadounidense formada alrededor de Obama, es normal que en tiempos malos las personas se agarren a un clavo ardiendo, lo que no puedo entender es que el resto del planeta también ponga su futuro en manos de un presidente de otro país.
Desde Estados Unidos siempren nos han vendido que son los líderes mundiales, que ellos tienen la verdad absoluta y que sólo sus problemas son los que realmente afectan al mundo. No nos tenemos que engañar nosotros mismo y pensar que con Obama va a ser diferente, Obama como buen presidente seguirá mirando por el bien de sus compatriotas (lógico) aunque eso afecte a terceros sin culpa.
Ojalá me equivoque, pero lo que estoy realmente seguro es que lo que necesitamos y nos debería de importar es tener grandes líderes tanto en España como en la Unión Europea. Las crisis mundiales marcan un antes y un después y estamos desperdiciando el momento para obtener el papel principal de esta nueva obra llamada siglo XXI.




