En Julio para mi cumpleaños, Mónica, me regaló un curso de cata de vinos de 3 sesiones que comenzó a mediados de septiembre y que este fin de semana hemos acabado.
Estoy muy contento del curso, porque llegaba a él realmente sin idea alguna del mundo de los vinos, hasta la fecha había probado poquísimos vinos, y es realmente sorprendente las diferencias que se pueden encontrar dentro de un mismo tipo, ya sean vinos blancos o vinos tintos.
En la primera sesión de la cata, era sobre vinos blancos, descubrí los vinos de Sauternes, me encantaron y me resultaron ideales para foies y quesos, el sabor era muy intenso y realizaba a la perfección el cometido de borrar el sabor de la comida para continuar comiendo como si fuese la primera vez que probabamos el plato.
La segunda sesión iba sobre vinos tintos, también espectacular las diferencias que existen entre vinos tintos y las infinitas posibilidades que te dan los diferentes tipos de viña para realizar un vino distinto. En esta sesión lo que más me costó fue la identificación de olores al no haber tantos olores frutales como en el caso de los blancos.
Y en la última sesión tratamos los cavas y champagnes, donde por fín pude probar los champagnes y ver que nuestros buenos cavas no tienen nada que envidiarles, y como nos pasa en todo, necesitamos creer más en lo que hacemos en nuestra tierra y saber venderlo bien, porque potencial y calidad no nos falta.
La cata de vinos la hicimos en la botellería Sant Jaume en Sabadell, bodega de Pep,un amigo de la familia, y que realmente fue un espléndido guía por el mundo vinícola.




